Una de las cosas por la que me encanta diseñar sonido es por la posibilidad que me ofrece de investigar, e informarme sobre detalles que desconozco, y que son importantes para crear un diseño concreto para un proyecto. En este caso, se trata de un producto para las que estoy realizando algunas demos. El concepto es bastante sencillo: sonorizar como sonaría dicho producto, pero inmerso en un ambiente concreto de atardecer, naturaleza y otoño. Descartados entonces pajaros diurnos, y animales y aves que empiezan su actividad cuando sale el sol, nos centramos entonces, en animales nocturnos y que vivan en el territorio de donde proviene el producto en cuestión. Y más concretamente nos centramos en un ave que es facilmente reconocible para cualquiera: la lechuza. Perfecto, ya lo tenemos!

Algo de viento, hojas, grillos y el “canto” de una lechuza podrían funcionar para dotar al diseño de un aire de naturaleza. La siguiente sugerencia (siempre bien recibidas) fué la de añadir también el vuelo de la lechuza, y ahí encontré algo sorprendente cuando investigué un poco sobre este animal: “su vuelo no produce ningún sonido”. Al parecer, el vuelo de la lechuza es tan sutíl que apenas mueve el aire y por tanto no produce ruido al volar. Un cuerpo ligero, y unas plumas con una forma muy singular, le permite planear en medio de la noche tan sigilosamente que su presa no es consciente del ataque hasta que és demasiado tarde. Sencillamente impresionante. Por desgracia, este detalle me ha hecho desestimar la idea de añadir el vuelo de una lechuza en el diseño sonoro, aunque por otro lado me ha hecho saber más sobre este animal tan sorprendente.

Para documentarlo, la BBC realizó este video hace unos años y creo que no deja lugar a dudas. Un animal muy especial que evolucionó para hacer del silencio algo bello y mortal.